«Cuando bailo, me siento mejor, y a veces esa alegría se contagia a alguien que llevaba mucho tiempo sin sonreír».
Desde hace casi dieciséis años, Jon ha sido una presencia alegre y constante en Haven for Hope: alguien con mano firme y un corazón bondadoso que ve lo bueno en todo el mundo. «Han sido quince largos años», dice sonriendo. «Pero me encanta. No lo cambiaría por nada del mundo».
Jon, un antiguo empleado del Departamento del Sheriff, se sintió atraído por la misión de Haven de ayudar a la gente a rehacer sus vidas. «Empiezas a hablar con la gente y te das cuenta de que son como nosotros, gente buena que ha pasado por momentos difíciles. Ahí fue cuando supe que este era el lugar donde tenía que estar».
Ya sea animando a alguien o bailando en el patio, Jon cree que la conexión cura. «Cuando bailo, me curo», dice. «Y a veces esa alegría se contagia a alguien que lleva mucho tiempo sin sonreír».
Ahora que Haven celebra quince años de esperanza, el mensaje de Jon es sencillo: «Estamos cambiando vidas cada día, y esto no ha hecho más que empezar».